EL PODER DEL COLOR

Sandra Heyman

#02

BY SANDRA HEYMAN

The ExplorerIdentidad
15 min

EL PODER DEL COLOR

Capítulo 1: Uso y evolución.

El color está presente en nuestras vidas cada día. Algunos afirman que nos ayuda a recordar objetos y puede influir en nuestras emociones, afectar las percepciones, las acciones y hasta nuestras decisiones. Teniendo en cuenta estos datos, los invito a detenerse, a pensar: ¿Cuánto nos afectan a cada uno? ¿Los significados son biológicos o culturales? ¿Qué pasaría si no existieran?

Los colores parecen ser mucho más que una propiedad física de la luz. El espectro visible estimado para los humanos es cercano al millón de colores y según algunos estudios, podría ser aún mayor. National Geographic asegura que las mujeres detectan mayor cantidad de colores que los hombres. 

A continuación, recorreremos su importancia en la construcción de la percepción del color a través de la historia y en los distintos momentos de nuestras vidas.

En la cotidianeidad, en nuestros hogares y trabajos, Ilse Crawford, diseñadora en Abstract (Netflix), asegura que “el diseño es una herramienta para enaltecer nuestra humanidad”, donde el color puede modificar cómo nos sentimos y, de esa manera, afectar cómo nos comportamos. La psicología del color afirma que el color no es estático, sino que interactúa con nosotros de maneras inesperadas. Estudios han demostrado que el amarillo puede potenciar la creatividad – convirtiéndolo en el favorito de las startups y los centros de brainstorming – mientras los tonos azules reducen el estrés y mejoran la concentración – perfectos para espacios de coworking o zonas de silencio-. Luego está el verde, que evoca equilibrio y renovación, y produce una sensación de bienestar en salas de descanso o espacios comunes. Con el uso adecuado de los colores, se ha comprobado que los espacios de trabajo que lo aplican, incrementaron su productividad en un 20%. Estanislao Bachrach  —biólogo molecular especializado en neurociencias— afirma que “si uno se siente bien, tendrá más energía de hacer cosas, y estas saldrán mejor”.

El color posee varios usos en la sociedad y, desde el punto de vista  de la comunicación, en la vida diaria, el color ayuda a identificar y diferenciar objetos, comunicar de manera eficiente los mensajes importantes (semáforos y señales de tránsito, por ejemplo). El color viaja tan rápido en nuestro cerebro que en EE. UU. los ómnibus escolares deben ser amarillos por ley – porque incluso en la oscuridad y durante las peores condiciones climáticas –  este color es el más seguro para detectar objetos. El amarillo es uno de los colores más visibles para el ojo humano por detectarse 1.24 veces más rápido que el rojo. En las cárceles e instituciones de salud mental, los colores también son utilizados estratégicamente, ya que aplican la psicología del color para influir en el bienestar físico y emocional de los recluidos y en la practicidad de los empleados: en algunas prisiones de Estados Unidos y Europa, las celdas están pintadas de rosa Baker-Miller  para reducir la agresividad e influir en el estado de ánimo, las emociones, la velocidad de los latidos del corazón e incluso la fuerza física de los presos. En pos de la seguridad en dichas instituciones, el color de la vestimenta de los presos se organiza según su peligrosidad. Natalia Filvarova es una neurocientífica y, en su charla TED, nos recuerda que la naturaleza siempre utilizó colores para comunicar – para camuflarse y atraer al sexo opuesto-  con lo cual si los colores refuerzan lo que sentimos que sucede a nuestro alrededor, nuestro cerebro es más eficiente en la toma de decisiones. Roland Barthes estaría de acuerdo, pues estudió el color y en sus ensayos comentó que su interpretación se entiende dentro de un sistema de códigos que comunican y condicionan las respuestas culturales y emocionales del público.

En la moda, el color refleja la personalidad y el estado de ánimo. Lilly Pulitzer aseguró que  “el color afecta el humor de la gente”, y Coco Chanel hizo varias declaraciones sobre el color. Entre ellas, destacó la importancia del color negro y valoró el blanco y el rojo. Adicionalmente, aseveró que «el mejor color del mundo es el que te queda bien», para apoyar el bienestar que generan los diferentes colores en cada uno.

En las bellas artes y el arte gráfico, el color es un medio de expresión emocional y simbólico que muchas veces se compara con un idioma universal. Numerosos artistas plásticos se han expresado sobre el color. Wassily Kandinsky, por ejemplo, dijo que «el color es un poder que influencia directamente al alma», y Georges Braque que “el color puede provocar una sensación que puede interferir con nuestra concepción de espacio”. Mark Rothko refuerza el hecho de que el color es una alternativa más para expresar quienes somos y cómo nos sentimos: “… Solo estoy interesado en expresar las emociones básicas humanas” y Piet Mondrian aseguró que “cuanto más básico sea el color, más interior, más puro”.

Lo interesante es cuando artistas en disciplinas adyacentes a las visuales – músicos, escritores y dramaturgos renombrados-  también se expresan sobre los efectos del color.  Maya Angelou propuso: “Trata de ser el arcoíris en la nube de alguien”, y Oscar Wilde contesta con “el mero color… puede hablarle al alma en miles de modos diferentes”. Entre artistas musicales, Frank Sinatra dirigió un álbum en colaboración con ocho compositores llamado “Sinatra Conducts Tone Poems of Color”, y dejó claro que “el naranja es el color más feliz”, mientras Los Beatles cantaban el “submarino amarillo”, y proponen: “oye el color de tus sueños”. El tema del color continúa vigente entre nuestros músicos contemporáneos: Coldplay sacó “Yellow”, Taylor Swift el álbum “Red” y Frank Ocean,  “Pink + White” y “Channel Orange”.

¿Cómo no va a ser importante el color si el Pantone Institute elige uno anualmente para acompañar el mood del mundo en ese período? En 2025, el color del año es Mocha Mousse, una cálida tonalidad marrón que transmite la deliciosa calidad y calidez del cacao, del chocolate y del café; un color que suple las necesidades culturales, capta el espíritu de la época y refleja el deseo colectivo que apela al bienestar y a los placeres cotidianos. Este color, sofisticado y exuberante – pero al mismo tiempo clásico y humilde-, nos conecta con la tierra, sin dejar de lado cierta indulgencia y lujo.

El filósofo, poeta, novelista y dramaturgo alemán Goethe (1749 – 1832), fue el primero en hablar sobre la psicología del color, describiendo lo indescriptible: la sensación que nos producen los colores. Aunque en su momento fue descartado por la comunidad científica, permaneció como objeto de gran interés para filósofos, artistas y físicos. Según su punto de vista, muchas de nuestras decisiones no son tomadas desde la racionalidad, sino desde nuestro estado emocional y los colores con los que nos vestimos y nos rodeamos inciden directamente en la manera como nos movemos emocionalmente por el mundo.

Analizando aspectos culturales actuales, vemos que el significado simbólico de los colores varía entre pueblos y no parece existir un significado universal para cada tono​. A lo largo y ancho del mundo, los mismos colores pueden evocar asociaciones muy distintas según las tradiciones occidentales, orientales, africanas, indígenas y en los diferentes contextos religiosos. 

¿Lo importante? Seamos conscientes de que, en mayor o menor medida, los colores a nuestro alrededor nos afectan. Desde VEO, les proponemos elegir  – cuando sea posible – las paletas que mejor nos acompañen en cada etapa de nuestras vidas.

Sandra Heyman
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Sandra Heyman

Sr. Brand Strategist