REBRANDING

Solana Berti & Clara Ronit Lifman

#04

BY SOLANA BERTI & CLARA RONIT LIFMAN

BrandingThe Explorer
5 minutos

REBRANDING

Producir identidad en tiempos de reproducción.

Hoy muchas marcas se renuevan “de la noche a la mañana”, adoptando lenguajes visuales similares, referencias estéticas calcadas y tonos genéricos que buscan pertenecer, pero no se distinguen. El minimalismo, la paleta neutra y el diseño “limpio” se volvieron la fórmula fácil. Y entonces, nos preguntamos: ¿qué lugar queda para lo que aún no fue descubierto? ¿Dónde está la búsqueda genuina de sentido? ¿Qué espacio le damos, de verdad, a la creatividad? Nos decimos creativos, pero todos producimos lo mismo. En esa velocidad de reproducción constante, la originalidad se volvió una forma de resistencia. 

En defensa de lo auténtico

El problema no es seguir una estética en particular, sino cuando la imagen de una marca responde más a la presión de “SER actual” que al deseo de ser auténtica.

Hacer branding, y más aún, rebranding, es un acto de creación. Requiere introspección, análisis, síntesis, narrativa y producción simbólica. Es una oportunidad para que una marca deje de parecerse a las demás y empiece a parecerse más a sí misma.

Si una marca realmente quiere conectarse con su audiencia, tiene que partir de lo que es, no de lo que está de moda. Solo así puede construir una identidad sostenible, coherente y distintiva en el tiempo. Una marca con identidad propia no solo se ve: se reconoce. Y esa originalidad no es un capricho creativo, es una ventaja competitiva.

Hoy, producir identidad es ir a contrapelo de una cultura visual que todo lo empareja. Es elegir el riesgo de la singularidad frente a la seguridad de lo ya visto. 

El rebranding como ejercicio de verdad

Rebrandear no es síntoma de crisis. Es síntoma de evolución, de madurez, de visión. Es tener la valentía de dejar atrás lo que ya no representa. Pero también es tener el coraje de no apurarse a lo siguiente sin preguntarse antes: ¿qué queremos construir? ¿Qué queremos dejar?

Para que una marca construya una identidad auténtica, una que no sea apenas estética, sino estratégica, necesita empezar con un proceso profundo, riguroso y honesto. Un rebranding efectivo no parte de una hoja en blanco: es una relectura. No se trata de tachar el pasado, sino de reconocer qué elementos del legado siguen vivos y pueden resignificarse en el presente, y cuáles es necesario abandonar.

En ese sentido, la primera etapa de un buen proceso de rebranding es el diagnóstico. Mirar hacia adentro (la cultura, la historia, los activos simbólicos) y hacia afuera (el mercado, la industria, la competencia, las audiencias) con los ojos abiertos. Preguntarse qué queremos decir, qué tiene sentido decir hoy, y sobre todo, por qué.
También requiere sinceridad: hay decisiones que pueden ser comerciales, y está bien. La clave es que sean conscientes. Que no se escondan bajo discursos forzados, sino que respondan a una estrategia clara.

Un buen rebranding recupera el capital simbólico de una marca, le da nuevo sentido y lo proyecta hacia adelante. Hace síntesis, no borrón. Conecta lo que la marca fue, lo que es y lo que quiere ser. Y eso se logra con herramientas: análisis, escucha, visión y diseño.
El resultado no siempre es radical. A veces es sutil, pero poderoso. Porque no se trata de cambiar por cambiar. Se trata de evolucionar desde un núcleo verdadero. Y cuando eso sucede, la marca ya no necesita forzar su originalidad: la encarna.

Marcas que dialogan

Las marcas dejaron de ser un emisor unidireccional para convertirse en sistemas relacionales. Hoy no solo comunican, dialogan. Y no solo venden: generan sentido de pertenencia.

La audiencia ya no espera un mensaje cerrado ni un discurso institucional. Espera empatía, respuesta, participación. En este nuevo contexto, las marcas más poderosas son aquellas que logran construir comunidad a partir de una identidad clara, una voz auténtica y un propósito compartido.

Rebrandear, entonces, es también una forma de preparar a la marca para ser habitada. Para ser parte de una conversación cultural más amplia. Para dejar de ser un logo, y empezar a ser una personalidad viva que pueda sostenerse en el tiempo.

Marcas del futuro

Las marcas verdaderamente relevantes serán aquellas capaces de construir desde su autenticidad, diferenciarse con intención y dialogar con el mundo que habitan. Marcas con raíces claras, voz propia y presencia viva. Ese es el futuro que imaginamos. Y el que diseñamos todos los días en VEO.

Solana Berti & Clara Ronit Lifman
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Solana Berti & Clara Ronit Lifman

Art Director & Sr. Account Manager