EL ÚLTIMO REBELDE:
EL QUE LEE

Nicolás Carnevale

#08

BY NICOLáS CARNEVALE

The Explorer
5 minutos

EL ÚLTIMO REBELDE:
EL QUE LEE

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Abrir un libro, o simplemente entregarse a un texto amplio, hoy es casi un acto de rebeldía. Un nuevo gesto punk. No hay notificación que lo interrumpa. No hay algoritmo que lo empuje, que lo estandarice, que lo condicione, que lo limite. La lectura pide lo opuesto a lo que actualmente parece dictar el sistema. Reclama tiempo. Foco. Continuidad. Inmersión. 

Según reporta el Financial Times, basado en un estudio de la University of Florida y University College London, solo el 16% de las personas lee hoy por placer, frente al 28% de hace dos décadas. El informe concluye que el consumo de redes sociales y videos cortos desplazó y silenció gran parte del hábito lector.

Entonces… ¿Dejamos de habitar ideas para consumir fragmentos? Adiviná. El tiempo se fracciona en ráfagas, ya no predomina la búsqueda conversacional, y se impone la urgencia de lanzar declaraciones que se pierden en el flujo del feed. 

Leer, en este escenario, es reclamar una forma distinta de atención. Es apostar por lo profundo cuando lo superficial parece ser el único acorde que todos se saben de memoria.

El ruido de la era del scroll

El scroll ad infinitum es la base rítmica de nuestra época. El feed exige inmediatez, volumen, reiteración. El titular llamativo pesa más que el argumento sólido, el copy compartible desplaza a la reflexión que moviliza, que sacude y que desafía a salir(nos) de la zona de confort.

En esta atmósfera de distorsión, la comunicación se convierte en loop: se publica para aparecer y no para dialogar. Como autopistas saturadas de tráfico, las redes son un tránsito continuo donde cada voz puede quedar reducida a un destello fugaz.

Para las marcas, el riesgo es obvio: convertirse en eco. Repetir hasta desaparecer. Subestimar a sus públicos. Minimizarlos. Ocupar espacio sin sentido hasta volverse simplemente un ruido de fondo. Publicar sin propósito, sólo para cumplir con la cadencia que dicta el algoritmo. 

La contracara: Gen Z y el retorno de la lectura

Y, sin embargo, en medio de ese ruido, una corriente inesperada abre el telón. La Generación Z, señalada como “nativa digital”, está reescribiendo el lugar de la lectura. Y lo hace desde la apropiación: clubs de lectura que florecen en ciudades, librerías que se convierten en espacios sociales, hashtags como BookTok que mueven millones de ejemplares y que, según The Publishers Association (UK), reavivaron la pasión lectora en los jóvenes de entre 16 y 25 años.

En contraste con la vorágine digital, muchos de ellos eligen el libro físico como refugio: un objeto que no se desliza, que ocupa espacio, que requiere pausa. Como señala The Week, esta generación busca en la lectura mucho más que información. Buscan comunidad. Leer se vuelve un ritual compartido, un acto de permanencia en un tiempo diseñado para acelerar.

La lectura se transforma en una trinchera cultural. Una elección consciente de profundidad frente al vértigo del scroll.

El paralelismo con las marcas

Lo que pasa con la lectura es un espejo perfecto de lo que sucede con las marcas en el mundo del branding. Muchas adoptaron el ritmo del feed: replican, llenan y multiplican mensajes sin detenerse a pensar qué están diciendo exactamente y para quién. El ruido se disfraza de presencia. “¡Ai, Ai, Ai!”.

La creciente adopción de herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT tiende a hacer que las marcas pierdan su personalidad. Cuando tras bambalinas no hay curaduría humana, y todo termina limitándose a un simple copy-paste, las narrativas se tornan homogéneas y predecibles: día a día vemos miles de mensajes -de distintas marcas- reproduciendo las mismas expresiones, estructuras de publicación y estilos discursivos. Entonces se apaga la chispa, todo se torna monótono y termina impactando negativamente en el interés de las audiencias. 

El mercado exige inmediatez, y en VEO lo sabemos. Pero elegimos, primero, leer el contexto e interpretar el mundo que nos rodea, para luego desarrollar piezas creativas que interactúen con él de una forma más genuina. Diseñamos a escala y aceleramos procesos con la ayuda de la inteligencia artificial, sí, pero sin perder de vista la esencia y la chispa humana. Porque el diseño, como la lectura, exige intención. Y siempre nos motiva a preguntarnos:

  • ¿Para qué estamos creando esto?
  • ¿Cómo queremos contarlo/mostrarlo?
  • ¿Qué conversación/es buscamos abrir?

Manifiesto contra el ruido

La lectura nos recuerda algo esencial: pensar requiere tiempo. Crear con sentido también. Por eso, como Branding Agency, nuestro manifiesto es directo y persigue mucho más que simples likes. Buscamos crear marcas con propósito, que hagan la diferencia. Hackear lo automatizado. Desenchufar lo monótono. Sacudir la cabeza en medio del pogo y expresar:

Ahí está la diferencia entre replicar o significar. Y en esa pausa, en esa profundidad, es donde empieza el verdadero futuro de la comunicación.

Nicolás Carnevale
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Nicolás Carnevale

Copywriter