EL PODER DEL COLOR
#05
BY SANDRA HEYMAN & MARCELA BRIGNONE
EL PODER DEL COLOR
Distintas investigaciones – como el Global Color Survey y el de Joe Hallock – indican que casi todos tenemos una paleta de colores preferida. Lo interesante son las razones para elegirla.
El azul es uno de los colores más apreciados a nivel mundial. En muchas culturas, es el color “favorito” predominante, probablemente por su asociación con el cielo y el agua. En Occidente, tiende a vincularse con la calma y la confianza y es ampliamente utilizado por instituciones por transmitir sensatez y seguridad, aunque también puede evocar tristeza. A su vez, es considerado un color masculino y está asociado a lo conservador. En contextos artísticos y religiosos, el azul simboliza la pureza, aunque presenta amplias variaciones interculturales. En Asia Oriental representa inmortalidad, y en Medio Oriente y el norte de África suele considerarse un color protector. En el cristianismo representa a la Virgen María; en el judaísmo, se lo considera un tono sagrado; en el Islam simboliza la protección divina y en el hinduismo, Krishna se representa azul, encarnando el amor divino.
El rojo suele asociarse en Occidente con la vida, la pasión y la advertencia. Sin embargo, también es un color ligado tanto al amor romántico como a la ira y la sexualidad. Pero sus asociaciones cambian notablemente de una cultura a otra. En Asia Oriental, el rojo se vincula con celebraciones: en China simboliza la buena suerte y la felicidad y en la India es el color de la pureza y la fertilidad. Por eso en ambas culturas las novias se visten de rojo. También, puede relacionarse con el año nuevo, el fuego y con el poder. En contraste, en Sudáfrica el rojo es el color del luto y en otras regiones puede representar revolución. Desde una mirada religiosa, en el cristianismo el rojo evoca sacrificio y amor divino, y en el hinduismo es auspicioso y está ligado a la diosa Shakti, simbolizando la fuerza.
El morado o violeta ha estado históricamente ligado en Occidente a la realeza y la riqueza debido a lo costoso que era obtener este pigmento, pero también tiene otros significados: en el catolicismo es el color de la reflexión y se asocia con la piedad. Sin embargo, en Asia Oriental representaba riqueza y poder, con énfasis en su vínculo con el lujo material. En Tailandia, este color es asociado al luto y en la India, el morado – y tonos lilas- se han vinculado tanto a rituales fúnebres como a prácticas de meditación. Esta dualidad lo hace un color de dignidad, pero también de solemnidad lúgubre según la situación.
El amarillo es un color luminoso asociado al sol y la energía vital, pero con fuertes dualidades culturales. En Occidente, el amarillo es ambivalente: por un lado, felicidad, optimismo y calidez, y por otro, traición, debilidad y envidia. En China, es un color masculino que simboliza honor y poder, y fue históricamente el color imperial, mientras que en Japón se asocia con la aristocracia y la valentía. Para el budismo, el amarillo representa la espiritualidad y en Medio Oriente, suele representar alegría
La identidad de VEO Branding Company es amarilla, y no por casualidad. Para nosotros, simboliza el pensamiento creativo: estimula la mente, impulsa la innovación y nos conecta con la energía de las ideas. Mientras muchas agencias eligen identidades en blanco y negro, en VEO apostamos al color como una declaración de marca. El amarillo no solo nos diferencia: genera cercanía, irradia positividad y refuerza nuestro espíritu valiente, brillante y fuera de lo común.
El negro ofrece simbolismos contradictorios, incluso en el interior de cada cultura: suele relacionarse con la muerte y lo desconocido, pero también con la elegancia y el poder. En Occidente, es el color del luto, pero también de la autoridad y la distinción: lo visten jueces, los académicos y quienes asisten a una gala. También fue emblema del anarquismo y, en contextos religiosos, evoca pecado y culpa. Sin embargo, en la moda contemporánea, el negro es sinónimo de sofisticación.
En China se llegó a asociar el negro con la idea de salud y prosperidad (¡porque allí el luto es blanco!) y se consideraba un color masculino, mientras que en Japón, simboliza la “energía femenina” y también la muerte. En India el color negro tradicionalmente se ligó a lo negativo, pero a la vez se lo utiliza como amuleto protector, y en varios países africanos, puede denotar madurez, mientras en las religiones abrahámicas – judaísmo, cristianismo, islam – suele simbolizar el mal.
Esta ambigüedad —duelo y oscuridad vs. poder y elegancia— hace del negro un color complejo, cargado de matices culturales. En VEO, lo elegimos por su versatilidad. En branding, el negro es una herramienta clave: aporta sobriedad, equilibrio visual y una elegancia atemporal que funciona tanto como base neutra como en contraste con tonos más vibrantes. Es un color que ordena, enmarca y potencia cualquier identidad visual.
El blanco es uno de los casos más fascinantes en términos simbólicos. En Occidente, representa pureza, paz e higiene; es el color de las novias, de los entornos estériles y de las figuras benevolentes. En cambio, en Asia Oriental se asocia al luto, la muerte y el mundo espiritual. En China y Japón, se vincula a los funerales y a los espíritus ancestrales, evocando la frialdad de la muerte y lo inmaterial. En Corea, representa tanto el nacimiento como el fin de la vida. En India, lo visten los viudos como señal de duelo, aunque en el hinduismo también simboliza la paz espiritual. En algunas culturas africanas, denota estatus; entre los beduinos, fertilidad y gratitud. Así, el blanco condensa una paradoja: en algunos contextos celebra la vida, en otros, despide a los muertos. Y en ciertos casos, hace ambas cosas a la vez. Es quizás el color que mejor demuestra cómo la cultura moldea el significado.
A partir de los significados simbólicos, nos preguntamos: ¿por qué preferimos ciertos colores más que otros? ¿Es algo con lo que nacemos o resultado de la cultura y la experiencia? Este tema ha sido muy investigado en psicología, neurociencia y antropología. La evidencia sugiere que las preferencias cromáticas se forman a partir de una interacción compleja entre predisposiciones biológicas y aprendizaje cultural.
Más allá de los significados que los colores puedan evocar en cada cultura, en disciplinas como el branding, el color es crucial para atraer la atención y comunicar la identidad de una marca y la categoría a la que pertenece. Es importante que los productos y servicios tengan en cuenta los códigos de color locales al pensar su identidad visual. El cromatismo y los packs deberían estar lo suficientemente cercanos a la paleta de la categoría a la que pertenecen – como para que el potencial cliente lo considere como una de las opciones al comienzo del funnel- pero lo suficientemente diferente como para destacarse y mantener cierto uniqueness en el punto de venta (sea virtual o físico).
El rol del color es central en branding: Ora Solomon del Instituto Pantone indica que el color “es un embajador silencioso de la marca que habla sin pronunciar palabra y tiene el poder de evocar emociones, transmitir significado y crear una impresión duradera”, y que puede incrementar el reconocimiento en un 87% e influir en el comportamiento de los consumidores en un 85%.
Si nos detenemos a estudiar las Love Brands – aquellas marcas que lograron forjar una conexión emocional tan profunda y duradera con sus clientes que va más allá de la funcionalidad de sus productos, para lograr que compren y defiendan apasionadamente a la marca – sus rebrandings no suelen incluir un cambio de color. La capacidad de los colores para generar identificación y recuerdos es tal que, por lo general, se mantienen casi inalterados a través del tiempo. Algunos, incluso, están patentados como un brand asset, salvaguardando la relación de confianza, lealtad y orgullo en las vidas de sus consumidores, manteniéndose como compañeros emocionales.
Un reciente estudio realizado por la Doctora Karen Heller, hipotetizó sobre un eventual cambio de color de las identidades visuales de 9 love brands, adoptando los colores opuestos dentro del círculo cromático. El objetivo era evaluar la importancia del color para las marcas y sus eventuales efectos sobre los consumidores. Evaluando marcas icónicas como Ikea, Netflix y Visa, se concluyó que los colores afectan la percepción de marca, influyen en el comportamiento del consumidor y pueden sumar en forjar una relación duradera con su público. La elección y el uso del color – tanto a nivel psicológico como cultural – es una decisión estratégica que refuerza los valores y objetivos de la marca a través del tiempo.
Desde VEO Branding Company, sumamos una dimensión adicional, que es el análisis del entorno competitivo. En este sentido, si los jabones para lavar la ropa en Latinoamérica utilizan los verdes y azules, la marca que se presente con una gama de naranjas llamará la atención, pero probablemente – en su inicio – tenga que esforzarse por comunicar su promesa básica y su pertenencia a la categoría.
Cuando pensamos en chocolate, es natural asociarlo con el color marrón. Es un vínculo directo y casi obvio con el producto en sí. Sin embargo, las marcas no se limitan a esta conexión literal: muchas eligen destacarse a través de una paleta de colores determinada, diseñada para transmitir sensaciones, valores y un posicionamiento particular.
Un ejemplo frecuente es la combinación de marrón y dorado. Estos colores no solo conectan visualmente el cacao y el chocolate, sino que también evocan conceptos como indulgencia, lujo y sabor intenso. El marrón nos remite a lo natural, lo artesanal, lo auténtico. El dorado eleva la experiencia: lo vuelve más premium, más deseado. Un lujo, pero cercano y accesible.
Pero aun así, hay marcas que logran conectar con su audiencia a través de la diferenciación cromática, eligiendo colores que se alejan del espectro tradicional del chocolate. Un caso emblemático es el lila de Milka, que transmite suavidad, ternura y cercanía, alineándose con su tono emocional y su icónica vaca alpina. O el violeta profundo de Cadbury, que combina lo lúdico con una sensación de sabor intenso y único. Como vimos en la psicología del color, esta gama de colores suele estar asociada a lo suntuoso, el misterio y lo emocionalmente profundo, atributos que construyen un relato distinto, memorable, y suman un diferencial al posicionarse en la mente del consumidor no solo por su sabor, sino por prometer una experiencia emocional.
El característico púrpura intenso de Cadbury (Pantone 2865c) se ha convertido para muchos en sinónimo de la marca, pues ha sido utilizado por más de 100 años y – según se cree – fue elegido en homenaje a la reina Victoria. Sin embargo, este color ha estado en el centro de múltiples batallas legales.
Cadbury obtuvo en 2008 el registro del color para ciertos productos, pero Nestlé (por Milka) lo impugnó, alegando que no era suficientemente distintivo. Aunque Cadbury ganó esa disputa, su uso fue limitado a tabletas y bebidas de chocolate para luego continuar con nuevas disputas en 2013 y en 2016, en donde se inhabilitó un dictamen de 1995. Todas estas disputas legales reflejan algo más profundo: la convicción de ambas marcas sobre el valor estratégico de un color. Para Cadbury y Nestlé, el púrpura no es solo un tono, sino un activo con poder para conectar con el consumidor y diferenciarse. Lejos de ser un capricho estético, el color se convierte aquí en una ventaja competitiva clave.
Otra categoría donde también predominan ciertos colores es la de los dentífricos. El azul, el rojo y el blanco se repiten casi de manera universal, mientras que el verde suele incorporarse cuando el producto contiene ingredientes herbales o naturales. Lo interesante es cómo, a pesar de compartir una misma paleta, cada marca logra transmitir un mensaje similar —limpieza, frescura, salud— pero con una identidad propia. La clave está en el uso estratégico de los colores: la proporción, la intensidad y la disposición en el pack permiten a cada marca diferenciarse dentro de un código visual común.
En el caso de la comida rápida, el rojo es uno de los colores más utilizados. ¿Cuál es la razón? Este color capta la atención, estimula el apetito, transmite energía, urgencia y pasión, generando deseo y fomentando el consumo. El packaging nos habla, y lo hace de forma directa. Marcas icónicas como Mc Donald’s, Coca-Cola, KFC o Kit Kat lo demuestran: el rojo no es casual, es estrategia visual al servicio del negocio.
A pesar de las pautas de estrategia a mediano plazo que puedan manualizarse en un Brand Book, esto no quita que las marcas puedan ocasionalmente jugar con el color y adaptarse a un evento u causa que lo amerite. Recientemente, Stella Artois adaptó – con una edición limitada – su clásico packaging al color blanco impoluto para estar a la altura de un evento como Wimbledon.
Wimbledon siempre viste de blanco. Y ahora, Stella Artois también.
Desde el siglo XIX, el blanco no es solo un color: es una declaración. Elegancia, respeto y tradición desfilan cada año por las canchas más prestigiosas del tenis. En homenaje a ese legado, Stella Artois lanzó una edición exclusiva: una lata completamente blanca, con un sutil toque monocromático en el escote. Pura sofisticación, inspirada en los impecables estándares del torneo. Porque en Wimbledon, hasta la cerveza debe estar a la altura del código de vestimenta, demostrando que el color está al servicio del branding, tanto de productos como de experiencias.
Así como lo hizo Stella Artois, muchas otras marcas también han mostrado su costado camaleónico y lúdico para acompañar a otra, y esto no las hace menos coherentes o fieles a sí mismas, sino todo lo contrario: solo quien tiene claro su verdadera esencia puede darse el lujo de jugar con ella.
Las modificaciones temporarias de packs como realizaron Absolut, Starbucks, Oreo, Unilever, Coca Cola o Skittles ilustran cómo las ediciones limitadas en el packaging no solo incrementan la visibilidad de la marca, sino que también alimentan su personalidad y crean un sentido de exclusividad y conexión emocional con el consumidor. A través de diferentes colaboraciones de duración limitada, coquetean con apoyar ciertas causas o disfrutar de momentos irrepetibles.
En VEO Branding Company podemos ayudarte a conquistar el territorio del color y alinearlo con tu estrategia. Escribinos y empecemos a trabajar en tu próximo capítulo cromático.
Sandra Heyman & Marcela Brignone
Sr. Brand Strategist & Art Director