LO QUE EL MUNDIAL LE ENSEÑÓ AL MARKETING
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BY NICOLáS CARNEVALE
Lo que el Mundial le enseñó al marketing
En este 2026 salimos de la Copa del Mundo con más aprendizajes sobre marcas y audiencias que en muchos congresos del rubro. Entre goles, tecnología, récords, celebraciones icónicas y una final que nos rompió el corazón en mil pedazos, el torneo nos dejó grandes aprendizajes.
1. La audiencia ya no banca lo que no puede controlar
El malestar con la publicidad que no se puede evitar viene creciendo hace años en cualquier pantalla. Según GWI, recopilado por Backlinko, el 29,5% de los usuarios de internet en el mundo usa algún bloqueador de anuncios: unos 1.770 millones de personas. Según eMarketer y YouGov, más de la mitad instaló uno alguna vez. Apenas la tecnología ofrece un botón para decir que no, media humanidad lo aprieta.
La tele en vivo es de los pocos lugares sin ese botón. Ahí entra el maldito cooling break: la FIFA metió una pausa de tres minutos en los 104 partidos del Mundial, siempre, incluso con 24 grados en Ciudad de México, temperatura en la que cualquier abuela (“la la la la la”) sale a caminar tranquila. La gente respondió con lo único que tenía a mano: la queja masiva. The Athletic encuestó a sus lectores: 76,4% la consideró problemática e invasiva.
Toda interrupción tiene un límite de tolerancia, más allá de qué tan buena haya sido la excusa que la explica. Ese límite lo pone el control que la audiencia siente tener sobre su propia experiencia. Cuanto menos margen le dejás, más caro se paga cada segundo de más.
2. La ola se lee rápido, pero hay que saber leerla bien
Cuando terminó la semifinal ante Inglaterra, apareció un papel pegado a la botella del arquero rival, con instrucciones para una eventual tanda de penales. Y en menos de 24 horas, Cif, Farmacity, BBVA y Quilmes ya habían resignificado esa imagen. Del otro lado del continente, más de veinte marcas mexicanas se subieron al meme “No inglés” antes del cruce entre México e Inglaterra.

Ambos son manual de timing: se entiende el chiste, se traduce a la voz propia, se publica mientras el tema sigue caliente. Nadie esperó la aprobación de tres gerencias. El problema aparece con la marca que llega tres días tarde con la misma idea que ya vio medio continente: ahí el mismo recurso, en vez de sumar, suena a wifi de hotel de dos estrellas.
La lección, sin vueltas: la velocidad es el ingrediente principal, mucho más que un lujo creativo que queda bien en el portfolio. Todo lo demás, sin ella, llega a una fiesta que ya terminó.
3. A veces conviene jugar otro partido
El Levi’s Stadium y el Gillette Stadium tuvieron que tapar sus propios nombres: ninguna de las dos marcas es sponsor oficial, y la FIFA exige borrar cualquier logo no auspiciante. Levi’s respondió dejando la silueta del suyo tapada, con un cartel que decía algo así como “Bienvenidos al hermoso estadio (censurado)”. Gillette hizo una jugada similar: cubrió su logo con una tela con forma de crema de afeitar. La censura se volvió, para las dos compañías, la campaña más comentada del año.

Tomaron una restricción pensada para dejarlas afuera de la conversación, y la convirtieron directamente en el chiste. Jugaron otro partido, en la misma cancha, sin pagar la entrada de sponsor oficial que pagaron Adidas o Coca-Cola.
La lección es simple y bastante liberadora: a veces alcanza con dar vuelta la regla que te complica para transformarla en el argumento a favor.
4. El vínculo pesa más que el resultado
Coca-Cola cumplió, este Mundial, cincuenta años como sponsor del torneo, y en vez de apostar todo a un resultado armó “All the Feels”, una campaña global pensada para acompañar al hincha en toda la montaña rusa emocional del torneo: la ansiedad previa, la euforia de un gol, y también la angustia de una eliminación de último minuto. El himno oficial, “Jump”, con J Balvin y Travis Barker, no menciona ningún equipo ni ninguna copa.

En nuestro país, esa campaña quedó exactamente igual de vigente con Argentina subcampeona que si hubiéramos salido a festejar el bicampeonato, porque prometió acompañar la emoción completa del hincha, angustia incluida, no solamente la foto con la copa. Ese fue, literalmente, el trato.
La lección para cualquier plan de comunicación atado a un resultado deportivo, electoral o de cualquier otro tipo: la campaña que solo funciona si gana el equipo correcto es una apuesta con forma de campaña, no una campaña sobre la marca.
5. Queremos ser siempre como vos, Messi
Todavía nos duele fuerte ver esa foto tuya, solo en el pasto del MetLife, mientras a tu alrededor se festejaba algo que nos desarmaba el alma tanto como a vos. Y aún con esa imagen fresca, lo primero que sentimos es gratitud, la misma que sentimos cada vez que te vimos jugar estos veinte años.
Durante el Mundial, como en toda la última etapa de tu carrera, te destacaste por escanear la cancha entera antes de decidir dónde meterte. Elegiste con calma en qué jugada guardar energía y en cuál arremangarte para empujar al equipo entero detrás tuyo. Esa calma, sostenida incluso en la peor tarde, es algo que se siente, se contagia y se admira.
Ahí, salvando distancias, aparece para nosotros una conexión muy directa con nuestro oficio. No todo lo que hace ruido merece una reacción. Perseguir cada tendencia con la misma energía es la versión de marketing de correr sin sentido detrás de cada pelota: agota, dispersa, y rara vez cambia algo. Leer bien una tendencia es, sobre todo, saber distinguir cuál conecta de verdad con lo que la marca tiene para decir, y jugarse fuerte sólo ahí. El resto, dejarlo pasar sin culpa.
Nuestro partido de todos los días
Estas cinco lecciones son, en el fondo, principios que en VEO aplicamos en cada estrategia de marca que construimos: leer el momento, elegir bien las batallas y sostener un vínculo genuino en el tiempo.